El Retiro Anual

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¿Por qué es una Ayuda o punto Concreto de Esfuerzo de los ENS?

Muchas veces vamos por la vida como a galope. Más que ir nosotros, nos traen y nos llevan las cosas, las situaciones, las circunstancias. ¡Siempre con prisas! ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Para quién trabajo de esta manera?… ¡Que se detenga el mundo un par de días! ¡Necesito pensar! Pues bien, en cierto sentido un retiro espiritual hace realidad ese “milagro”.

La paz de unos días de retiro sirve para pensar con calma en lo importante, y poner un poco de orden en las ideas. Familia, trabajo, vida cristiana, amistades… ¿Está cada cosa en su sitio? ¿Tengo que redimensionar algún aspecto de mi vida?

Hacer un retiro espiritual, es una manera real de acercarse a Dios, una oportunidad estupenda para tratarle con paz, con mayor intensidad. Conocerle y conocernos con la luz que El nos da, de modo que ese conocimiento influya en nuestra vida, mejorándola, amando más a Dios y al prójimo. Muchas veces será el inicio de una sincera conversión.

¿De qué se trata?

Se trata de un tiempo dedicado a encontrarnos a nosotros mismos, reencontrar a nuestra pareja y juntos encontrar a Dios. Es un espacio de silencio y confianza para revisar nuestra vida en pareja.

Será un fin de semana sin los agobios del día a día pensado para darnos la oportunidad de examinar nuestras vidas y revisar cómo estamos en nuestra relación de pareja, con la Iglesia y con Dios.   Es un breve tiempo para compartir sentimientos, esperanzas, desilusiones, gozos y encontrar de nuevo las auténticas razones que dan sentido a nuestras vidas.

El retiro consta de distintos actos de piedad, -charlas, meditaciones, testimonios, etc.- y de muchos momentos de silencio dedicados al examen personal y a la oración.

Meditaciones y charlas

En las meditaciones y charlas se suelen recordar las verdades fundamentales de la fe y de la moral cristiana, -de acuerdo con lo que el Magisterio de la Iglesia ha declarado doctrina segura-, para que nos lo apliquemos y mejoremos personalmente. Se procura que descubramos a Dios, quien se nos da a conocer en medio del trabajo, en la vida familiar, social o por la calle y a participar de su felicidad. Nos pide en correspondencia, vivir la misión con alegría.

Tendremos la activa participación de nuestros sacerdotes Consiliarios como conferencistas, el compartir de fraternos testimonios de Parejas ENS y charlas de nuestro predicador católico Oscar Osorio, en compañía de su esposa.

Dinámicas de equipo

En el retiro no se plantean temas discutibles. Por eso no vamos para a hacer debates con otros; vamos a aprovechar el tiempo, a aprender y a adquirir la doctrina cierta, en la que se fundamenta la vida espiritual y de la que se desprenden los criterios prácticos de conducta para la vida cristiana, mediante las dinámicas de nuestros trabajos inter-equipos, con nuestro equipo, con nuestra pareja y finalmente en asamblea.

Santa Eucaristía y Sacramento de la Reconciliación

Para vivir esta aventura estupenda de tanta intimidad con el Señor hay que estar en gracia, haber conseguido antes el perdón de nuestros pecados. Con la Confesión bien hecha, Cristo perdona los pecados. Cuanto mejor se confiesa uno, más gracia recibe y más se aproxima a El.

Y acercarnos a Dios es encontrar la alegría y la paz. Por eso es muy importante aprovechar el sosiego y el recogimiento interior de esa primera mañana, para preparar y hacer una buena Confesión o llegar confesados. Este es otro de los grandes dones que el Señor nos hace en el retiro espiritual.

Es bueno que en el retiro podamos acudir con tranquilidad y sin prisas a la Santa Misa y tener la oportunidad de recibir al Señor. La Santa Misa es lo más importante en la vida de un cristiano; es “el centro y la raíz de la vida interior”. Porque es el mismo Sacrificio de la Cruz. Cuando se celebra una Misa, se hace presente lo que sucedió en el Calvario, aunque de una manera incruenta –sin derramamiento de sangre- y misteriosa.

Adoración al Santísimo Sacramento del Altar

Doblaremos rodillas el sábado por la mañana y en una tierna vigilia por la noche, teniendo el silencio para escucharle y que El escuche nuestros corazones, como personas, parejas y equipos.  Lo podremos redescubrir dentro de nuestro ser y sentir su redentor perdón. ¡Señor mío y Dios mío!!

Lecturas espirituales y trato con María

Aprovecharemos el retiro espiritual para conocer mejor a Jesucristo, y así poder tratarle y quererle más. ¿Cómo? Ayudándonos haciendo lectura meditada de los Evangelios.

Buscaremos modos personales para tratar a la Virgen María. Es propio de buenos hijos querer mucho a su Madre, y demostrárselo con detalles de cariño. Algunos son tradición antiquísima de la Iglesia: como el rezo del Angelus y el Avemaría. Entre las oraciones y devociones que son más gratas a la Virgen, el rezo del Santo Rosario es, quizá, la más popular. La veneraremos en un Acto Mariano.

Excusas

Sin cesar aparecerán razonadas justificaciones y excusas para dilatar, o no hacer un retiro espiritual: “sería estupendo, lo reconozco, pero…” “no es que no quiera hacerlo, es que…” Siempre habrá algo urgente que nos impida encontrar tiempo para lo importante. Y unos días de retiro –procuremos que sean cada año- son muy importantes para tu vida. Las mayores dificultades son la pereza, no querer rectificar y evitar enfrentarse consigo mismo.    Piensa… ¿No sientes que a tu vida -tan llena de ciertas cosas- le falta sentido? Querrías cambiar y, ¿no sabes cómo? El retiro puede brindarte la solución.

Hacer examen. Sinceridad. Propósitos de cambio

En el retiro le ayudarán las meditaciones, charlas, testimonios, etc., pero no basta con participar en estos actos como espectador solamente, sino que lo fundamental y prioritario estará en examinar la conducta y la conciencia: repasar nuestra vida reciente y pasada, con relación a Dios y al prójimo.

“Los hombres están siempre dispuestos a curiosear y averiguar vidas ajenas, pero les da pereza conocerse a sí mismos y corregir su propia vida.” (S. Agustín, Las Confesiones).

Tratemos de aprovechar bien los dos días de retiro, y vendrán los frutos: propósitos de cambio -grandes o pequeños- en algún aspecto de tu vida. Y con la gracia de Dios -y también, si queremos, con la ayuda del sacerdote- cambiar lo que haya que cambiar; mejorar lo que haya que mejorar. Después vendrá la vida ordinaria, en la que tendremos que poner por obra, luchando, lo que con la gracia de Dios hemos vivido y asimilado durante esos días…

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